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viernes, 30 de noviembre de 2012

Intertextos de cine III


Los intertextos que aquí se presentan pueden tener diferentes relaciones entre las imágenes y van más allá del fotograma seleccionado, que es solo un ejemplo visual de un aura presente en todo el metraje (o la escena a la que pertenezca). Hay que atender más allá de la similitud visual y pensar el contexto histórico, las lecturas de la película, sus interpretaciones...

Tocar ver cine y comerse un poco la cabeza para desentrañar todo el significado de cada uno de estos curiosos intertextos. 

24. El poder de la mente, el control de su universo.


25. Inyecciones en el cerebro para acceder a un falso mundo.


26. Malvados ladrones de vidas humanas.


27. El absurdo al querer comer pollo.


28. Miradas que amenazan.


29. Jinetes con sombrilla.


30. Oscuros objetos de deseo en la psique de la protagonista.


31. Actrices en el backstage descubriéndose a sí mismas.


32. Death Valley.


33. Punto de no retorno.


jueves, 8 de noviembre de 2012

Fotogramas: De Flaherty a Lynch. El contraplano (con)sentido




El contraplano (con)sentido

En Louisiana Story (1948), Robert J. Flaherty nos sumerge en los pantanos de dicha región. Avanzada la "trama", topa con un equipo de perforación petrolífera que comienza a explotar la zona. Pero el argumento del film no es lo que aquí nos interesa, sino el uso del contraplano. Flaherty utiliza la figura de un joven cajun del lugar para ir de un lugar a otro, saltar de una historia a otra, en fin, para suturar una continuidad que sin la presencia de este personaje sería "arbitraria", una fuga del realizador por los diferentes paisajes y hechos. Así, Flaherty usa a este chico como anclaje para eliminar la extrañeza en el espectador ante la sucesión de los hechos. Siguiendo al muchacho el trayecto cobra un sentido, aunque sea tan vago como el de una ruta por los pantanos de Louisiana, para profundizar en aquellos aspectos que a Flaherty más le interesan. 

La herramienta que utiliza Flaherty es tan simple como un contraplano del joven expectante ante cada nuevo acontecimiento. Veremos al personaje ir a algún lugar, una vez allí contemplaremos un hecho particular y éste será seguido de un contraplano como el de la imagen superior (más cerrados incluso) en el que el protagonista se sorprenderá (al igual que el espectador) y esto normalizará la secuencia. Podríamos hablar de un contraplano (con)sentido. Consentir: mimar excesivamente a alguien, o ser muy indulgente. Flaherty utiliza este contraplano para limar la extrañeza del espectador ante la sucesión de secuencias tan dispares como ese trabajo petrolífero en medio de los pantanos de Louisiana. Al mismo tiempo, les otorga un sentido, pues, no sería lo mismo mostrar esas imágenes sin un "interlocutor" que con él. Es decir, la sorpresa, el interés por el cambio del paisaje, o su violencia (incluso se llega a realizar un contraplano del mapache mascota del joven cuando éste se encuentra protagonista en una situación peligrosa), no sería tal si no se mostrará al protagonista. Entonces el film nos habla de algo más, humaniza la acción. Una doble jugada en la que se logra dar sentido y consentir una mayor facilidad de lectura. Algo con lo que medio siglo después nos volveremos a topar en los films de David Lynch, de manera más experimental y bizarra, pero con un sentido muy cercano, especialmente en Inland Empire (2006) y los contraplanos de Laura Dern.