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lunes, 20 de mayo de 2013

Robert J. Flaherty


Poco podemos decir de Robert J. Flaherty, uno de los padres del cine documental, el de su vertiente etnográfica. Nanook, el esquimal (1922) es considerado el primer documental de la historia del cine. Pero, observando atentamente el lenguaje cinematográfico utilizado por Flaherty en sus películas las líneas divisorias entre documental y ficción desaparecen. Su magnífico trabajo sobre la puesta en escena y las actuaciones como las del mismísimo Nanook o el montaje de Hombres de Aran (1934) o Louisiana Story (1937) demuestran que el cine es ficción, una ficción que parte de la realidad, y se puede utilizar más o menos, y lo que impera es el llamado punto de vista documentado de Jean Vigo. 

Ofrecemos aquí una retrospectiva con la obra más importante (y accesible) de Robert J. Flaherty desde Nanook hasta Louisiana Story, pasando por algunos de sus cortos como Industrial Britain (1933) o  películas de la calidad de Moana (1926), White Shadows in the South Sea (1928) o Elephant Boy (1937)

Además, previamente a los films, publicamos un texto de Jerónimo Martínez Montiel (Universidad Complutense de Madrid): 
Los inicios del cine documental y la antropología
Abstract: El valor que posee en la actualidad una película documental de la etapa muda del cine (1895-1927) se fundamenta en un estudio antropológico. En su origen su valor era comercial, divulgativo y de reconocimiento, pero en la actualidad las posibilidades de que sea comercializada o exhibida son escasas. A pesar de que estas películas documentales no fueron creadas por especialistas en antropología, el estudio de su contenido hoy en día es lo que más nos puede interesar por encima de aspectos técnicos. Sin duda son una de las mejores herramientas que tenemos para conocer al ser humano de principios del siglo XX

2. Nanook, el esquimal (Nanook of the North, 1922)

3. Moana (1926)
[2 links de youtube; 1 en cada fotografía]
       

4. Sombras blancas (White Shadows in the South Seas, 1928)
[Aquí podeis ver el primer video. Esta compuesto por 8 entregas. Dadle al icono de "Youtube para verlo en la web y seguir avanzando en el visionado]

5. Industrial Britain (1933)

6. Hombres de Aran: hombres y monstruos (Man of Aran, 1934)

7. Sabu-Toomai, el de los elefantes (Elephant Boy, 1937)

8. Louisiana Story (1948)

9. Tabu (F.W. Murnau, 1931) [Codirigida con Flaherty hasta que éste dejo el proyecto]
[Link en la imagen para ver en Vimeo]




jueves, 8 de noviembre de 2012

Fotogramas: De Flaherty a Lynch. El contraplano (con)sentido




El contraplano (con)sentido

En Louisiana Story (1948), Robert J. Flaherty nos sumerge en los pantanos de dicha región. Avanzada la "trama", topa con un equipo de perforación petrolífera que comienza a explotar la zona. Pero el argumento del film no es lo que aquí nos interesa, sino el uso del contraplano. Flaherty utiliza la figura de un joven cajun del lugar para ir de un lugar a otro, saltar de una historia a otra, en fin, para suturar una continuidad que sin la presencia de este personaje sería "arbitraria", una fuga del realizador por los diferentes paisajes y hechos. Así, Flaherty usa a este chico como anclaje para eliminar la extrañeza en el espectador ante la sucesión de los hechos. Siguiendo al muchacho el trayecto cobra un sentido, aunque sea tan vago como el de una ruta por los pantanos de Louisiana, para profundizar en aquellos aspectos que a Flaherty más le interesan. 

La herramienta que utiliza Flaherty es tan simple como un contraplano del joven expectante ante cada nuevo acontecimiento. Veremos al personaje ir a algún lugar, una vez allí contemplaremos un hecho particular y éste será seguido de un contraplano como el de la imagen superior (más cerrados incluso) en el que el protagonista se sorprenderá (al igual que el espectador) y esto normalizará la secuencia. Podríamos hablar de un contraplano (con)sentido. Consentir: mimar excesivamente a alguien, o ser muy indulgente. Flaherty utiliza este contraplano para limar la extrañeza del espectador ante la sucesión de secuencias tan dispares como ese trabajo petrolífero en medio de los pantanos de Louisiana. Al mismo tiempo, les otorga un sentido, pues, no sería lo mismo mostrar esas imágenes sin un "interlocutor" que con él. Es decir, la sorpresa, el interés por el cambio del paisaje, o su violencia (incluso se llega a realizar un contraplano del mapache mascota del joven cuando éste se encuentra protagonista en una situación peligrosa), no sería tal si no se mostrará al protagonista. Entonces el film nos habla de algo más, humaniza la acción. Una doble jugada en la que se logra dar sentido y consentir una mayor facilidad de lectura. Algo con lo que medio siglo después nos volveremos a topar en los films de David Lynch, de manera más experimental y bizarra, pero con un sentido muy cercano, especialmente en Inland Empire (2006) y los contraplanos de Laura Dern.